Platón

Roberto Bolaño

El robot
Recuerdo que Platón me lo decía
y no presté atención.
Ahora estoy en la discoteca de la muerte
y no hay nada que pueda hacer:
el espacio es una paradoja.
Aquí no puede pasar nada
y sin embargo estoy yo.
Apenas un robot
con una misión sin especificar.
Una obra de arte eterna.
  



Castoradis

El Imaginario Social Instituyente

"Es comprensible que sea este último aspecto, el salto, lo
inesperado, lo discontinuo, el lugar por el cual se acuña la potencia
creadora de la imaginación. Esta potencia resta inasible para
Aristóteles y para Kant (también para Fichte, Heidegger y
Merleau-Ponty). Y es exactamente este mismo aspecto -los saltos, las
rupturas, las discontinuidades- el que durante milenios los hombres

han imputado a la intervención de un espíritu o de un dios (lo cual
constituye aún claramente la disposición del hombre homérico y
determina la reflexión de Platón sobre la poesía, cuando la atribuye a
una “furia divina”).
 " 

Miguel de Unamuno

Niebla 

"¡Pobre amo mío! ¿Qué será ahora de él? ¿Dónde estará aquello que en él hablaba y soñaba?
Tal vez allá arriba, en el mundo puro, en la alta meseta de la tierra, en la tierra pura toda ella de colores puros, como la vio Platón, al que los hombres llaman divino; en aquella sobrehaz terrestre de que caen las piedras preciosas, donde están los hombres puros y los purificados bebiendo aire y respirando éter.
Allí están también los perros puros, los de san Humberto el cazador, el de santo Domingo de Guzmán
con su antorcha en la boca, el de san Roque, de quien decía un predicador señalando a su imagen: ¡Allí le tenéis a san Roque, con su perrito y todo! Allí, en el mundo puro platónico, en el de las ideas
encarnadas, está el perro puro, el perro de veras cínico. ¡Y allí está mi amo!
"

Gilles Deleuze

Cuatro Lecciones sobre Kant 

"Mi segundo punto es la importancia de Kant a otro nivel, a saber la noción de fenómeno, y
eso también es muy importante. Kant opera una especie de transformación esencial de una
palabra que era empleada corrientemente por la filosofía. ¿Hasta ese momento, para
distinguir qué, hablaban los filósofos de fenómeno? A grosso modo se puede decir que
fenómeno era algo como la apariencia. Una apariencia. Lo sensible, lo a posteriori, lo que
estaba dado en la experiencia tenía el estatuto de fenómeno o de apariencia, y la apariencia
sensible se oponía a la esencia inteligible. La esencia inteligible también era la cosa tal
como es en sí, era la cosa en sí misma, la cosa en sí o la cosa en tanto que pensamiento; la
cosa en tanto que pensamiento, como fenómeno, es una palabra griega que designa
precisamente la apariencia o no se sabe todavía que. La cosa en tanto que pensamiento, en
griego, era el noúmeno, lo que quiere decir lo ʺpensado”: Entonces puedo decir que toda la
filosofía clásica a partir de Platón parecía desarrollarse en el marco de una dualidad entre
las apariencias sensibles y las esencias inteligibles.


Jacques Derrida

Lingüística y Gramatología

Estas dos limitaciones son tanto más tranquilizadoras por cuanto responden oportunamente a la
más legítima de las exigencias: la cientificidad de la lingüística exige como condición, en efecto,
que el campo lingüístico tenga fronteras rigurosas, que sea un sistema reglado por una necesidad
interna y que, en cierto modo, su estructura sea cerrada. El concepto representativista de la
escritura facilita las cosas. Si la escritura sólo es la “representación” (p. 71) de la lengua, se tiene
el derecho de excluirla de la interioridad del sistema (pues sería necesario creer que hay un
adentro de la lengua), así como la imagen debe poder excluirse sin perjuicio del sistema de la
realidad. Al proponerse por tema “la representación de la lengua por la escritura”, Saussure
comienza por plantear que la escritura es “por sí misma extraña al sistema interno” de la lengua
(p. 71) . Externo / interno, imagen / realidad, representación / presencia, tal es la vieja rejilla a la
que se confía la responsabilidad de esbozar el campo de una ciencia. ¡Y de qué ciencia! De una
ciencia que ya no puede responder al concepto clásico de la episteme pues su campo tiene como
originalidad -una originalidad que la inaugura- el hecho de que la apertura en él de la “imagen”
aparezca allí como condición de la “realidad”: relación que ya no se deja pensar en la diferencia
simple y la exterioridad sin compromiso de la “imagen” y de la “realidad”, del “afuera” y del
“adentro”, de la “apariencia” y de la “esencia”, con todo el sistema de oposiciones que se
encadena necesariamente a ello. Platón, que en esencia decía lo mismo de las relaciones entre
escritura, habla y ser (o idea), tenía al menos una teoría de la imagen, de la pintura y de la
imitación, más sutil, más crítica y más inquieta que la teoría que preside el nacimiento de la
lingüística saussuriana.
  

Comentarios